La crisis que estamos experimentando hoy, así como todos los desafíos que tendremos que superar colectivamente, no se pueden comparar con ninguna situación que haya surgido durante más de un siglo. Al llegar a todas las esferas de nuestra sociedad, todos debemos ser cuidadosos, resistentes, flexibles y valientes para adaptarnos a la situación y encontrar las mejores soluciones.

Esta es la nueva realidad que experimentan las empresas en el mundo de todos los tamaños, que han sido duramente afectadas por una gran crisis de salud, lo que ha provocado una situación económica difícil. ¿Cuáles son las medidas que se deben implementar para limitar la propagación de la enfermedad en el trabajo? ¿Cómo nos aseguramos de que las compañías respondan a la demanda de los clientes, que se puedan pagar los salarios, que se paguen las cuentas, que la compañía pueda aguantar hasta que lo peor haya pasado?

En este contexto, la necesidad de respuestas y apoyo debe ser proporcional a los eventos que las empresas están experimentando. Como sociedad, podemos estar orgullosos de tener esta voluntad y la capacidad de unirnos para enfrentar la adversidad, además de poder contar con funcionarios electos responsables y unidos ante esta crisis.

Todos los negocios, desde tiendas locales a la vuelta de la esquina, hasta un empleador importante en una región, deben poner su hombro al volante tanto como puedan, lo cual ya han comenzado a hacer. Pero la interrupción repentina de la economía global es demasiado importante para que puedan pasar sin la ayuda continua y predecible de los diversos niveles de gobierno, especialmente porque los mercados financieros están al mismo tiempo gravemente afectados.

Es por eso que le recordamos que la simplicidad, la velocidad, la complementariedad y la eficacia de la asistencia gubernamental marcarán la diferencia para todos los empleadores de cada país y les permitirán mantener sus actividades o reiniciarlas cuando la situación lo permita.

Para mantenerse a flote, nuestros negocios afectados por una desaceleración o un cese de actividad, en particular, necesitan liquidez para pagar los salarios y cumplir con sus obligaciones con sus proveedores. Las vacaciones de contribución al Fondo de Servicios de Salud y otros costos salariales, además de una moratoria prolongada de los impuestos, los ayudaría a hacer frente mejor. Los gobiernos también deben proporcionar asistencia financiera tanto para los trabajadores independientes como para los empresarios que no pueden continuar con sus actividades.

Además, ciertos sectores económicos como las telecomunicaciones / servicios tecnológicos y la industria alimentaria, así como otros tipos de productos y servicios esenciales, son servicios esenciales para la población. Deben ser objeto de especial atención por parte de los gobiernos durante la crisis. Además, el cierre de escuelas y servicios de guardería es un dolor de cabeza obvio para las familias trabajadoras, lo que contribuye a un importante problema de absentismo.

Para nuestros negocios que continúan brindando productos y servicios, se debe proporcionar asistencia financiera para la adquisición o aumento de la capacidad de medios tecnológicos para facilitar el teletrabajo. Las medidas para abordar el absentismo también deben considerarse en sectores donde el teletrabajo no es posible. La extensión de permisos para trabajadores extranjeros temporales que ya están en el territorio de cada país podría tener efectos positivos, especialmente para el sector agroalimentario. También se podrían explorar otras vías para atraer trabajadores extranjeros adicionales estableciendo condiciones especiales con respecto a los aspectos de salud. Ciertamente podemos ser creativos y responsables en este sentido.