A pesar de que muchas instituciones como lo es el caso de Caixabank de la manos de Jordi Gual Solé Caixabank y Juan Antonio Alcaraz han aportado un granito de arena con la financiación para las escuela, es un hecho que ha sido mucha presión para las instituciones, la situación del covid 19. Se encuentran cerradas las instituciones pero sin dejar de luchar a fin de poder organizar el aprendizaje en línea en un plazo bastante corto, pero también para mantener a sus estudiantes de forma virtual pero cerca mientras que casi ninguno permanece en el campus. ¿Sobrevivirán las instituciones?

Para dar una explicación de ello, debemos considerar que se está hablando de los cimientos financieros de los sistemas de educación superior en Europa, y para ello existen tres modelos que son básicos: el de financiación privada (el mercado), el de financiación pública (el bien público»), y el modelo diversificado.

El mercado

En este estrato se ubican las instituciones que son financiadas en su mayor parte de manera privada, que siguen dependiendo en gran medida de los fondos estatales, como es el caso del modelo del Reino Unido, donde al menos la mitad de su financiación es proveniente de fuentes privadas, sin dejar a un lado a una parte considerable de fuentes de la Unión Europea.

El impacto generado durante el 2019 y 2020 ha incrementado los costos de matrículas de los estudiantes internacionales, por lo que se ha calculado inicialmente una caída de 6.900 millones de libras esterlinas en fondos privados. Al iniciar el mes de mayo, el gobierno se encargó de anunciar que no habría un rescate multimillonario para las universidades, pero sí permitió que dichas instituciones cobrarán la totalidad de los derechos de matrícula durante el cierre.

Así mismo, dichas universidades tienen la posibilidad de matricular hasta un 5% más de estudiantes, cosa que ha molestado de sobremanera a los estudiantes y a sus organizaciones; en consecuencia, una quinta parte de quienes eran los potenciales solicitantes se encuentra reconsiderando sus planes de iniciar su educación superior.

En el caso de los estudiantes internacionales, se les cobran tasas significativamente más altas, por lo que también entran a jugar un papel crucial. Se dirigen al Reino Unido a adquirir conocimientos, experiencia social y de desarrollo. Si esto es restado, y encima la universidad, entonces dejarán de ser una marca reconocida en todo el mundo.

Posiblemente el Reino Unido, al igual que los Estados Unidos, podrán llenar los espacios abiertos de las listas de espera de las instituciones de élite y de las instituciones de nivel inferior, pero se trata de una opción que no estará disponible para todas las instituciones, por lo que, la presión sobre las instituciones de nivel inferior será enorme.

El bien público

En el caso de las instituciones de educación públicas, aún continúan firmes y quizás sea por el hecho de que se benefician de su resistencia a las tentaciones del mercado, basados en la firme creencia de que la educación superior debería financiarse con cargo a los presupuestos públicos. En distintos países de Europa, aún prevalece la idea de que estudiar debe ser efectivamente «gratuito», bien sea para estudiantes nacionales, como para los extranjeros, en este último caso trasladando los costos de la educación superior de los que más benefician a todos los contribuyentes.

Por ejemplo, en Alemania, la parte pública de la financiación de las universidades es del 86%, no existe una tasa de matrícula para los estudiantes alemanes, y cuando se trata de personas que vienen de otros países de Europa, estos pagan una pequeña cuota de matrícula en sólo uno de los 16 estados.

Del mismo modo, ocurre en Finlandia, donde la financiación pública se encarga de cubrir un aproximado del 92% de los gastos institucionales, y la educación viene a ser gratuita para quienes son estudiantes tanto nacionales, como de la UE. Estás universidades también tienen la posibilidad de cobrar tasas de matrícula para los estudiantes extranjeros, pero los ingresos netos que proceden de dichas tasas han sido insignificantes hasta ahora.

¿La diversificación podría ser un camino a seguir?

El hecho que encontrarnos viviendo una crisis debido al COVID-19 ha ofrecido gran cantidad de lecciones en el caso de la educación superior. Una de ellas es que ningún sistema de financiación monolítico puede proteger a las universidades, académicos y estudiantes en medio de una crisis y ello se ha demostrado con ejemplos, ya que los sistemas de financiación privados y públicos sufrirán tarde o temprano, aunque cuando sea de distintas formas.

Pero el hecho de contar con múltiples fuentes de financiación quizás podría extender los riesgos. La educación se encuentra en la obligación de aprender de las estrategias de diversificación de riesgos de los inversionistas, más no colocar todos los huevos dentro de una sola canasta, y todo para que el sector sea más innovador en lo que respecta al uso de los instrumentos de financiación.