Cuando se hace referencia a la pensión compensatoria, se trata de la que es recibida por un cónyuge, por parte del otro ex cónyuge, al que, al momento de separarse o divorciarse se le haya producido una situación de desequilibrio económico en relación con la posición que mantiene el otro. Es decir, que se le ocasione una peor situación económica respecto a la que mantenía durante el matrimonio.

Dicha pensión compensatoria podría ser temporal, o quizás por un tiempo indefinido, pero ello sólo puede regirse de acuerdo a lo pactado por las partes usando se estableció el convenio regulador, o en defecto de acuerdo, el juez será, quién en base a diversos criterios podrá determinar si debe o no imponerse, y en su caso, si esta debe ser abonada por un tiempo determinado o indefinido.

En tiempos anteriores, al momento de fijarse judicialmente una pensión compensatoria, esta no contemplaba un límite de duración en el tiempo. En nuestros días, se tiende a limitar la percepción de tal pensión por un período determinado, tras el cual es considerado que se ha superado el desequilibrio económico que inicialmente lo originó.

Límite temporal de la pensión compensatoria

El Tribunal Supremo indica de manera expresa, que la fijación temporal en cuanto a la pensión compensatoria no debe ser tomada como un imperativo legal. De acuerdo al código civil, este la contempla como posibilidad, y conforme a unas circunstancias determinantes que están referidas a la cuantía, enmarcada en la falta de acuerdo entre los cónyuges.

Dado este caso, el Supremo afirma que dentro del convenio regulador de la separación existe un acuerdo entre las partes, en el que se procede a fijar la pensión compensatoria sin límite temporal alguno, y si en él no se han producido alteraciones en los patrimonios, entonces no procederá ningún juez o tribunal a establecer esta temporalidad, por lo que se determina su carácter indefinido.

Del mismo modo, no se requiere establecer un límite temporal contemplado en el transcurso de una determinada cantidad de años, sino que se puede encontrar sujeto a la realización de un hecho concreto. Un ejemplo de ello, es un caso llevado en abril de 2016, en el que, la jubilación del deudor de la pensión compensatoria extinga esta obligación. Quien se encontraba en la obligación de abonar la pensión compensatoria contaba con 53 años de edad, los que sumados al tiempo de duración de la pensión (ocho años) harían que se acerque a los de su edad de jubilación, fecha en la que ambos cónyuges decidieron pactar en el convenio regulador de separación que tal compensación dejaría de percibirse. De esta manera, en la sentencia el Supremo estimó que no era procedente establecer una pensión vitalicia.

Continuando las líneas de dicha doctrina jurisprudencial, donde la pensión compensatoria debe atender a lo acordado entre las partes, en noviembre de 2016 la Audiencia provincial de Madrid se encargó de determinar que no es posible limitar judicialmente la duración de la pensión si los cónyuges con anterioridad no fijaron algún límite cuando la pactaron.